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Blue Ghost 1: lo que no sabíamos del
subsuelo lunar

por Alejandro Sánchez Campo & Primož Kajdič

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El módulo Blue Ghost 1 alunizó el 2 de marzo de 2025 en la región Mare Crisium, cerca de Mons Latreille, dentro de una cuenca de impacto de gran extensión en la cara visible de la Luna. En esta imagen, una cámara del módulo capta su propia sombra en la superficie lunar durante su descenso Créditos: Firefly Aerospace.
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Algunas de las misiones que han logrado alunizar. Créditos: NASA.
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Diagrama de Blue Ghost 1 y sus diez instrumentos diseñados para estudiar propiedades térmicas, eléctricas y estructurales del sitio de alunizaje. Créditos: NASA.

El 2 de marzo de 2025, la misión Blue Ghost 1 logró el primer alunizaje comercial exitoso en la historia.
A bordo de su módulo se encontraban diez experimentos científicos y tecnológicos cuyos datos serán indispensables para la exploración lunar en el futuro cercano. La misión fue desarrollada por la empresa Firefly Aerospace en el marco del programa CLPS de la NASA.

Los experimentos abordo de la misión Blue Ghost 1 están dedicados al estudio del suelo y subsuelo lunar. Esta de gran importancia, ya que la NASA tiene previsto el alunizaje de astronautas y el inicio de la construcción de una base lunar en el año 2028. A los ingenieros les interesa mucho aprender sobre la estabilidad de la superficie de nuestro satélite natural, sus propiedades térmicas y qué tan difícil será excavar en él.
Para ayudar a contestar estas preguntas, Blue Ghost 1 descendió en la región llamada
- MARE CRISIUM , una enorme cuenca de impacto de unos 555 kilómetros de diámetro que se formó hace aproximadamente 3,900 millones de años. El término "Mare" o “mar” es engañoso, pues se trata de una planicie compuesta de basalto, una roca volcánica rica en hierro que se solidificó tras inundar esta parte de la superficie.

Con la llegada de Blue Ghost 1, comenzaron a surgir nuevas pistas sobre el subsuelo lunar. Para entender la importancia de estos resultados, conviene hablar primero del "regolito lunar", la capa de polvo que cubre la superficie de la Luna. A diferencia del suelo terrestre, el regolito lunar no contiene agua ni materia orgánica. Está formado por fragmentos de roca triturada, principalmente, por el bombardeo constante de micrometeoroides, que también son partículas diminutas de roca que viajan a gran velocidad y que han ido fracturando, compactando este material y modificando sus propiedades físicas. El resultado es una capa de polvo y fragmentos de roca de profundidad variable.
Antes del alunizaje de Blue Ghost 1, algunos modelos sugerían que el subsuelo del Mare Crisium sería relativamente fácil de perforar y que tendría una baja conductividad térmica. Sin embargo, los datos obtenidos por la misión nos obligan a matizar esas ideas, pues cuando el taladro LISTER (Lunar Instrumentation for Subsurface Thermal Exploration with Rapidity), diseñado para perforar entre 2 y 3 metros de profundidad, se puso en operación, no pudo perforar más allá de un metro de profundidad debido a la presencia de material más duro de lo esperado.

Para entender por qué el regolito pudo haberse compactado tanto a tan poca profundidad, los científicos propusieron una analogía interesante, comparando al polvo lunar con una capa de harina en la que se introduce la mano ejerciendo presión. Las capas de harina se compactan y ofrecen más resistencia entre más presión se aplique. Se cree que en la superficie lunar, un proceso similar ha estado ocurriendo durante miles de millones de años compactando y endureciendo las capas superficiales. Sin embargo, si el subsuelo ofrece resistencia a poca profundidad, excavar para construir o enterrar estructuras para proteger a los astronautas de la radiación y de los cambios extremos de temperatura, podría ser más complicado de lo previsto y obliga a los ingenieros a considerar tecnologías de perforación más robustas.

Por otro lado, a partir de las mediciones del flujo de calor emitido por la superficie, los sensores de LISTER sugieren que los elementos radiactivos que generan calor en el interior lunar podrían estar distribuidos de manera menos uniforme de lo que se pensaba. Los datos del magnetómetro LMS (Lunar Magnetotelluric Sounder), que permite estimar la conductividad eléctrica del interior a grandes profundidades, apuntan en la misma dirección⁴. En conjunto, estas observaciones refuerzan la idea de que el interior lunar no es uniforme, sino que presenta diferencias regionales tanto en temperatura como en composición.
Estas variaciones también ayudan a replantear el origen del antiguo vulcanismo en la región de Mare Crisium. En lugar de depender únicamente de un manto especialmente caliente, algunos investigadores proponen que las erupciones pudieron estar controladas en mayor medida por la estructura de la corteza. En zonas donde ésta era más delgada, el magma habría encontrado un camino más fácil para ascender a la superficie.

La superficie tampoco resultó tan predecible como se pensaba. Las mediciones indicaron que las temperaturas durante el mediodía lunar fueron más altas y persistentes de lo estimado, con variaciones extremas a lo largo del día. Parte de este efecto se debe a la radiación reflejada por las estructuras superficiales cercana a la zona de alunizaje, que intensifica el calentamiento del entorno inmediato del módulo.
Además, la misión transportó el retrorreflector NGLR (Next Generation Lunar Retroreflector), un dispositivo que permite medir con gran precisión la distancia entre la Tierra y la Luna mediante pulsos láser emitidos desde la Tierra⁷. Gracias a estas mediciones es posible estudiar la “libración” lunar, la oscilación del satélite que percibimos desde la Tierra debida a su órbita elíptica y la inclinación plano orbital. Este fenómeno permite observar desde la Tierra cerca del 59% de la superficie lunar y ofrece información valiosa sobre su estructura interna.

Blue Ghost 1 es la primera de varias futuras misiones de la compañía Firefly. Los resultados obtenidos en sus 2 meses de operación en Mare Crisium muestran que incluso regiones aparentemente bien conocidas pueden comportarse de formas inesperadas. Entender estas variaciones no es solo un detalle científico, es algo clave para la planeación de futuras misiones y, eventualmente, sostener una presencia humana en la Luna.



¿QUIERES SABER MÁS?
Revisa las siguientes ligas:

- FIREFLY Aerospace-Blue Ghost: Imágenes del alunizaje.
- NASA: Las cámaras de Blue Ghost 1 captan su alunizaje.
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